El sistema educativo del país atraviesa una situación
crítica que con el paso del tiempo podría repercutir en los próximos años.
Aunque ha tenido avances, pero estos no han podido seguirle el ritmo al
crecimiento de la población y las demandas de la economía.
Según datos del INE el promedio de años de
escolaridad del hondureño es de 7 años. Si nos comparamos con Costa Rica, que
tiene un 10 en promedio de 10 años de educación, nos damos cuenta que vamos 3
años rezagados. En este tipo de países existe un mayor número de educación que
pobreza y en comparación a Honduras existe más pobreza que educación.
En nuestro país se necesita que el gobierno aumente
y tenga una mayor eficiencia en el gasto público en educación, porque también afecta
una mala infraestructura en las escuelas y la falta de docentes en el aula de
clases para que los estudiantes puedan recibir una educación de alta calidad.
Debemos recordar que la economía nacional no es
muy fuerte y la cantidad que se recauda en impuestos no es tan grande y
comparable con otras naciones.
Podemos mencionar que dentro de la educación pública
uno de las dificultades que afecta a los padres de familia son los altos precios
de los útiles escolares ya que no existe un alto nivel de regularización de
estos factores. Y si hablamos de la educación privada esta también se ha
convertido en un negocio, pues estas empresas se basan en el tradicional libre
mercado de la oferta y demanda en donde la educación se convierte en un negocio
del cual su único objetivo es el lucro.
El docente debe procurar un mayor desempeño del
estudiante para que al graduarse logre ser un estudiante competitivo, pero al final
no depende de nadie más que él mismo. Cabe mencionar que hay jóvenes que tienen
el apoyo de sus padres, pero estos prefieren seguir en un estado que
popularmente llamamos NINIS, que son personas que no trabajan ni estudian.
Como país debemos de buscar soluciones ahora,
porque de nosotros depende el mañana y si estamos educando a nuestros hijos mal,
esto se verá reflejado en los próximos años, debemos competir internacionalmente
en donde las nuevas tecnologías se conviertan en apoyo y no una manera de
entorpecer los pensamientos de cada individuo.
La pobreza es una de las barreras que afecta la
educación en la niñez y la juventud de Honduras. Actualmente los jóvenes egresados
de la educación básica y secundaria tienen dificultades para poder acceder más
adelante a un grado de educación superior, como han demostrado por varios años
los resultados de pruebas de la UNAH. Esto por falta de apoyo y empleo el cual
les obliga a dejar sus estudios.
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