Después que varias
personas de la primera caravana llegarán a tierras norteamericanas un segundo
grupo de alrededor de 1.049 migrantes centroamericanos buscan llegar a
EE.UU.
El 13 de octubre de
2018, unos 1.600 hondureños conformaron una caravana terrestre rumbo a EE.UU, a
la que se sumaron guatemaltecos y salvadoreños con el fin principal de escapar
de la pobreza y la violencia en sus países. Días después de cruzar la frontera
entre Guatemala y México, la caravana sumaba cerca de 7.000 personas.
El presidente Donald
Trump anunció el envío de cientos de militares a la frontera y señaló que su
país nunca aceptará a quienes ingresen ilegalmente a su territorio, pero esto
no ha funcionado, porque miles de centroamericanos siguen su camino sin miedo
alguno.
Prueba de ello, es que
luego que muchos de la primera caravana llegaran a tierras norteamericanas un
segundo grupo de alrededor de 1.049 migrantes centroamericanos buscan
llegar a EE.UU.
Desde entonces, diversos
grupos han atravesado el territorio mexicano, donde su actual Gobierno ha facilitado
tarjetas de visitante por razones humanitarias, mientras
cruzan el país hasta llegar a la frontera con EE.UU.
El segundo grupo que salió
desde el 14 de enero, llegaron a Ciudad de México, donde se habilitó como
albergue el estadio Jesús Martínez 'Palillo', en la zona conocida como Ciudad
Deportiva Magdalena Mixhuca, ubicada entre las alcaldías de Iztacalco y
Venustiano Carranza.
Autoridades capitalinas
informaron que la mayoría proviene de Honduras, Nicaragua y El
Salvador, y, entre ellas, 266 son niños, niñas y adolescentes, y 783 adultos.
Para su atención se
cuenta con el apoyo de la Marina, la secretaría de Salud local y la Cruz Roja.
Asimismo, policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Ciudad de México
implementaron un dispositivo de seguridad y vialidad para
resguardar la integridad física y patrimonial de las personas que llegan al albergue
conocido como 'Ciudad Palilllo'.
Por su parte, durante
un recorrido por el albergue, Nashieli Ramírez Hernández, presidenta de la
Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México, comentó que Gobierno local
cuenta con la capacidad para brindar la atención necesaria a los migrantes, los
cuales se prevé permanezcan entre 6 y 10 días.
“El último en salir de
Honduras que apague la luz”, dijo bromeando Bonilla, quien piensa que “el país está
quedando sin gente”, porque “todos creen que este es el momento” oportuno para
entrar a Estados Unidos. “Después será difícil”
“La mayoría de personas
se irá del país. Los que no aprovechen las primeras caravanas se quedarán fuera”,
dijo. “Yo decidí viajar con mis dos niños porque mis amigos de la primera
caravana ya están en Estados
Unidos. Sufrieron, pero lograron el sueño. No todo es color de rosa”.

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